martes, 11 de agosto de 2009

¡Vuelve a tu Creador!


"Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.
Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido" Ro. 1:18-21.

"De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige,ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. Éstos muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan. Así sucederá el día en que, por medio de Jesucristo, Dios juzgará los secretos de toda persona, como lo declara mi evangelio." Ro. 2:14-16.

"Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos." Hch. 17:30-31.

¡Nadie tiene excusa! Todos hemos recibido la suficiente revelación como para saber que hay un único y verdadero Dios, y para ser responsables por nuestro pecado ante Él.

Ese único y verdadero Dios nos ordena arrepentirnos y poner nuestra fe en su unigénito Hijo, enviado al mundo a pagar el precio de los pecados de judíos y gentiles.

¡Vuelve a tu Creador!



viernes, 7 de agosto de 2009

Regeneración por decisión - "recibe a Cristo en tu corazón"


Asumimos que el tema en cuestión es bastante complejo dada su extensión casi universal en las iglesias evangélicas de hoy, y su enraizada legitimación en las congregaciones. Con todo, no pretendemos un tratamiento exhaustivo del tema ya que el espacio y el lugar no son los adecuados. Lo que se pretende es trazar líneas generales sobre el tema e invitar al lector a indagar al respecto.

Primero se esbozará una -muy- breve y humilde definición de regeneración para luego, como lo han hecho otros antes que yo, tratar un tema muy similar de forma previa para una mejor comprensión. Al final se desarrollará el asunto de la regeneración por decisión propiamente tal.


1.- ¿Qué es la Regeneración?

La regeneración es la obra sobrenatural realizada por el Santo Espíritu de Dios en el corazón del hombre, que tiene como resultado la transformación total del ser, pasando de un estado de muerte en delitos y pecados a uno de vida en Cristo Jesús. Corresponde al "nuevo nacimiento" del que habla Jesucristo a Nicodemo en Juan capítulo 3. Veamos evidencia bíblica de lo anterior:

"Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" Jn. 3:3.

"Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna" Tit. 3:4-7.

"Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra" Ez. 36:26-27.

Por supuesto, hay más testimonio bíblico al respecto, pero por respeto a su tiempo creo que basta con estos claros ejemplos.

Insistimos en que esta obra es realizada por el Espíritu Santo, es sobrenatural, soberana y tiene como efecto necesario la transformación del ser, una nueva vida en Cristo Jesús, al punto de que la Biblia caracteriza al ser regenerado como una "nueva criatura", es decir, una "nueva creación" (2 Co. 5:17).

2.- Regeneración bautismal

Lamentablemente, esta clara doctrina bíblica se fue degenerando de forma muy temprana en la iglesia, hasta quedar completamente opacada por algo que se transformó en un rito, a saber, el bautismo.

El bautismo es un símbolo de la regeneración que ha ocurrido en el corazón. El agua representa el sepulcro, la muerte, de tal manera que al sumergirse la persona y luego emerger, se simboliza la muerte a uno mismo y al mundo, y el nacimiento o resurrección a una vida nueva de santificación en el Espíritu. Pablo lo explica de esta forma:

"¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva" Ro. 6:3-4.

En el bautismo se da un testimonio público de la fe que se profesa, y se confiesa la disposición del corazón a vivir una nueva vida, no para satisfacer los deseos propios sino para una contínua adoración al Señor.

Jesucristo ordenó hacer discípulos a todas las naciones, y bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28:19), lo que fue fielmente cumplido por sus apóstoles, quienes bautizaban a los nuevos creyentes apenas éstos manifestaban su fe (Cfr. Hch. 8:12,38; 9:18; 10:47). El tiempo que mediaba entre la profesión de fe y el bautismo era tan inmediato, que fácilmente podemos encontrar en la Biblia que se menciona lo simbolizado a través del símbolo (por ej. Hch. 2:38), es decir, con la palabra "bautismo", se aludía realmente a la fe y el arrepentimiento internos que daban sentido al paso por el agua.

Lo anterior corresponde a una figura lingüística conocida como "metonimia" ("más allá del nombre"), que es definida por el diccionario de la Real Academia Española como "Tropo que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada". Demos algunos ejemplos: cuando digo "me gusta la buena mesa" no significa que yo literalmente me coma una mesa, sino que estoy significando que me gusta la buena comida. Lo mismo ocurre cuando se usa el laurel como símbolo de la victoria, o las canas como símbolo de la vejez. Así, el bautismo, que es un símbolo de la salvación, se utilizaba muchas veces para referirse a esta última, entre otras cosas por la inmediatez que existía entre la conversión y el acto de sumergirse en el agua.

Esta situación llevó a un muy temprano error, y las congregaciones efectivamente comenzaron a confundir el símbolo con lo simbolizado, creyendo que el bautismo en sí causa la salvación. Pero veamos lo que nos dice Pedro, que en un principio parece avalar esta creencia, pero después explica que no es así:

"la cual simboliza el bautismo que ahora los salva también a ustedes. El bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios. Esta salvación es posible por la resurrección de Jesucristo" 1 P. 3:21 (NVI).

En un principio pareciera que sostiene que el bautismo (sumergirse en el agua) nos salva, pero a lo que apunta realmente es al compromiso que hay tras el acto mismo. Aquí tenemos un claro ejemplo de la metonimia antes explicada, es decir, referirse a lo simbolizado a través de su símbolo.

Esta creencia torcida llevó a otro error, que es el bautismo de infantes, creyendo que con eso se los libraría del infierno o del purgatorio (que en la Biblia nunca se menciona, eso es tema aparte). Pero ¿Cómo un infante va a mostrar "el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios" del que nos habla Pedro? El bautismo presupone fe en quien se bautiza, cuestión inexistente en niños que apenas saben hablar y que no tienen la madurez suficiente para entender.

En resumen, la creencia según la cual somos salvos por haber sido bautizados es producto de una confusión, sin embargo muchos hoy descansan en este rito para afirmar que son salvos y que irán al cielo mientras sus vidas reflejan un corazón no regenerado, y por tanto, perdido. Podemos escuchar fácilmente cómo en los funerales se asegura que una persona está en el cielo porque se bautizó, cuando en realidad una persona va al cielo por una obra realizada por Dios a través de su Espíritu en el corazón del hombre, basándose en los méritos de la cruz de Cristo.

Entonces, la "regeneración bautismal":
1.- Reduce la obra del Espíritu Santo a un mero paso por el agua,

2.- Radica la seguridad de la salvación en la realización del rito y no en la obra de Dios,

3.- Rompe con la doctrina bíblica de salvación por gracia a través de la fe y no por las obras (Ef. 2:8-10; Ro. 3:28, etc).

4.- Confunde el símbolo con lo simbolizado.

5.- Desconoce la soberanía de Dios en la salvación. Dios termina obedeciendo al hombre que decide pasar por el agua, o al ministro de culto que rocía al bebé o niño con agua, en vez de ser Él quien decide realizar la obra en el corazón del hombre, como ocurre en la Biblia.

6.- Hace depender la salvación de algo aparte de la obra de Cristo. Para ser salvo se necesita la cruz más mi bautismo.

7.- Hace depender la salvación de alguien aparte de Cristo (se necesita un ministro de culto, o en casos de suma urgencia, a otro bautizado).

Por último, cabe decir que la falsedad de esta doctrina es fácilmente demostrable: basta mirar al número de bautizados, ya sea de niños o siendo adultos. ¿Cuántos de ellos viven como lo haría alguien con un corazón regenerado? Jesús dijo que un árbol bueno dará buenos frutos (Mt. 7:17). Entonces, si la regeneración es producto del bautismo, ¿Por qué la mayoría de los bautizados no vive una vida de santidad y adoración diaria al Señor?

La regeneración bautismal es una absoluta deformación de la doctrina bíblica, y el problema mayor es que millones de personas son víctimas de este engaño.

3.- La Regeneración por Decisión

Una vez explicada la regeneración bautismal, será más rápido y fácil explicar la regeneración por decisión.

Los evangélicos en su gran mayoría ha criticado la regeneración bautismal sostenida por el mundo católico, pero no se dan cuenta de que en su teología han admitido una herejía de igual calibre: la regeneración por decisión. Veamos en qué consiste:

Todos los que hemos asistido a una iglesia evangélica hemos visto la extendida práctica conforme a la cual el Pastor desde el púlpito llama a "tomar una decisión por Cristo", invitando a "repetir una sencilla oración". Veamos un ejemplo de esta oración:

"Señor Jesucristo: Gracias porque me amas y entiendo que te necesito. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Ocupa el trono de mi vida. Hazme la persona que Tú quieres que sea. Gracias por perdonar mis pecados. Gracias por haber entrado en mi vida y por escuchar mi oración según tu promesa" (tomada de este sitio).

Ejemplos de esta oración hay muchos, pero este grafica perfectamente lo que se pretende exponer. La forma puede variar, pero suele haber ciertos patrones generales.

Luego de que la persona ha repetido esta oración, se le asegura: "si fuiste sincero, bienvenido a la familia de Dios, eres salvo". A partir de ese momento se le comienza a llamar "hermano". Luego de unos breves minutos de consejería (en el mejor de los casos) se le deja ir. La inmensa mayoría de las personas que repitieron la oración nunca vuelve a la iglesia, y aún un alto porcentaje de los pocos que vuelven nunca experimentan una transformación en su vida, y siguen viviendo en pecado.

James Adams, en su libro "La regeneración decisoria", nos da un triste ejemplo de lo anterior:

"Un investigador cristiano encuestó en 2003 a una muestra de 'cristianos nacidos de nuevo' (definidos como aquellos que afirman tener una relación personal con Cristo y esperan llegar al cielo porque han aceptado a Jesús). The Wall Street Journal publicó los siguientes resultados:

El 26% de las personas que se consideran nacidas de nuevo opinan que todas las religiones son esencialmente iguales, el 50% cree que una vida de buenas obras puede conducir a una persona al Cielo, el 45% no cree en la existencia de Satanás, solo el 35% cree que Jesús resucitara (sic) físicamente de entre los muertos (a pesar de Romanos 10:9), el 52% no cree que el Espíritu Santo sea una entidad viva, el 33% acepta los matrimonios del mismo sexo, y el 39% considera moralmente aceptable que las parejas convivan juntas antes del matrimonio" (James Adams, La regeneración decisoria, Capítulo 3, Ed. Peregrino, 1° edición, 2005, USA, p. 34).

Esto no es más que el reflejo de un terrible error que está produciendo tantos o más falsos convertidos que en el mundo católico con los bautismos. Ante esto se dice "son salvos, pero les falta discipulado", o "son salvos, pero deben congregarse". ¿Por qué se insiste tanto en que son salvos? Porque hicieron la oración. En eso descansa su confianza. Tal como en el caso del bautismo, la salvación se reduce a la celebración de un rito, que en este caso es repetir la oración.

El problema es que para mantenerlos en la iglesia se debe recurrir a métodos mundanos para captar su atención y así impedir que dejen las bancas vacías. Es así como surge la exagerada importancia que se atribuye a la música y al entretenimiento en las congregaciones actuales, las obras de teatro, los café concert, las olimpiadas, y un sinfín de artilugios de humana sabiduría para "atraer" a la gente. Y así se va desaguando la doctrina hasta terminar en lo que hoy escuchamos desde el púlpito, un evangelio diluído y sin poder.

De esta forma, tal como en la regeneración bautismal, podemos encontrar los puntos críticos de la regeneración por decisión:

1.- Omite referencia a la obra regeneradora y sobrenatural del Espíritu Santo, reduciendo la salvación a "repetir la oración con sinceridad". La salvación se vuelve un rito, la mera repetición de una forma.

2.- La seguridad de la salvación no está en la obra santificadora del Espíritu, sino en la sinceridad con que se hizo la oración.

3.- Da la falsa idea de que el arrepentimiento es algo que se hace una vez en la vida, y para justificar la salvación mira hacia el pasado, al momento en que se hizo la oración, en vez de mirar al presente, al crecimiento en santidad a través de la obra del Espíritu. Algunos incluso recuerdan celosamente la fecha y la hora en que repitieron la oración y "fueron salvos".

4.- Centra la salvación en el hombre y su voluntad (su "decisión"), en vez de centrarse en Dios y su obra soberana en el corazón del hombre.

5.- Se basa en la malinterpretación de versículos bíblicos. El versículo más comúnmente malinterpretado es Ap. 3:20 "Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo". Lo cierto es que este versículo en su contexto no está dirigido a incrédulos, sino a la iglesia, por lo que su utilización en evangelismo es abiertamente incorrecta.

6.- Muestra a un Cristo mendigo y humillado que anda golpeando de puerta en puerta antes que a un Cristo sentado en su trono, glorificado esperando a que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies (He. 10:13).

7.-Tiene como consecuencia el surgimiento de un evangelio diluído y humanista, para mantener a los falsos convertidos fijos en las bancas de la iglesia.
8.- Promueve la introducción de la psicología a la doctrina, convirtiéndose en una fuente de conocimientos y recursos para "motivar" decisiones por Cristo.

9.- Cambia el mandato bíblico de arrepentirse y creer en el evangelio por una simple invitación a "recibir a Cristo".

10.- No tiene raíz en el cristianismo histórico. Antes del s. XX nunca se evangelizó de esta forma; es decir, la iglesia primitiva y los reformadores no conocieron esta oración.


Así podríamos seguir y seguir enumerando la desgracia de esta herejía destructora que tanto daño ya ha causado en el mundo cristiano, y que si no se detiene puede seguir demostrando su poderío corrosivo. Es importante que nos demos cuenta de que esta doctrina es tan errónea como la regeneración bautismal, y que en la práctica tiene los mismos efectos.

Tan extendida está que hoy muchos consideran que la iglesia que no realiza este rito no evangeliza, o que una prédica no está completa si al final no se hace un llamado a "recibir a Cristo".

Corresponderá a cada lector seguir indagando y profundizando sobre este tema, por mi parte ruego a Dios que nos conceda discernimiento y nos libre del falso evangelio que conduce a la destrucción.

¡MIRAD QUE NADIE OS ENGAÑE!

PS: si persistes con dudas sobre esta doctrina o sobre la regeneración bautismal, te invito a comentar este artículo o escribir un correo a doctrina.biblica@gmail.com
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Los dejo con una serie de videos relacionada con el tema, elaborada por el hermano Mariano Godoy (cristosoberano en youtube) para este blog. Agradecemos su tiempo y dedicación.



Parte I



Parte II



Parte III



Parte IV

jueves, 30 de julio de 2009

¡Corre Conmigo!


¡Huyamos de las congregaciones que están deformando y prostituyendo el Santo Evangelio de Dios!
No importa cuán cómodos nos sintamos, o la tranquilidad que nos brinde si están proclamando mentiras. Como dice el Apóstol Pablo:

"Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos" Ro. 16:17

Los dejo con un excelente video, que sea de edificación en el Espíritu.

Dios los bendiga.

domingo, 19 de julio de 2009

¡CUIDADO con el falso arrepentimiento!


Es un hecho que el arrepentimiento es ordenado en la Biblia:

"El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio." Mr. 1:15

"Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" Lc. 13:3

"Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos" Hch. 17:30-31.

Teológicamente, el arrepentimiento antes que ser una condición para salvación, es realmente una manifestación de ella, ya que evidencia la obra regeneradora del Espíritu Santo en nuestro corazón, al igual que la fe (Fil. 1:29). Esto se demuestra en que el arrepentimiento es concedido por Dios:

"Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: !De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!" Hch. 11:18.

"que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad" 2 Tim. 2:25

Entonces, cuando el arrepentimiento se produce es una manifestación de lo que describe el profeta Ezequiel:

"Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra." Ez. 36:26-27

El arrepentimiento es evidencia de que el Señor ha transformado nuestro corazón de uno que era enemigo de sus preceptos (Col. 1:21) a uno sensible a la Palabra de su Señor ("de carne"). Nótese la soberanía de Dios en todo esto, siendo sólo Él quien tiene el control completo de la situación.

Por todo lo anterior, es necesario que nos examinemos (2 Co. 13:5), e inquiramos si tenemos ese arrepentimiento para vida. Hay pocas situaciones más desastrozas que la de aquella persona que cree haber alcanzado salvación, que cree haberse arrepentido genuinamente cuando en realidad no conoce el arrepentimiento verdadero.

¿Nos hemos apartado del pecado por amor a Cristo? ¿Hay un cambio en nuestra vida? ¿Somos realmente nuevas criaturas? ¿Es nuestro arrepentimiento genuino, o se trata de una mera ilusión? ¿Estamos creciendo en arrepentimiento y santidad?

Roguemos a Dios por misericordia y gracia, y porque podamos crecer en arrepentimiento y en conocimiento de su Hijo Jesucristo.

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Los dejo con una predicación de Charles Spurgeon sobre falsos arrepentimientos. El audio está tomado de esta página. LES RUEGO QUE LA ESCUCHEN, es fundamental que tengamos claras estas verdades.

viernes, 17 de julio de 2009

Amor por Cristo



"Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos [...]
¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él [...]
El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. El que no me ama, no obedece mis palabras". Jn. 14: 15,21,23.

¿Amamos realmente a Cristo? ¿Es nuestra vida un reflejo de nuestro amor por Él, o sólo es la demostración de que nuestra confesión de fe es hipócrita? ¿Somos una nueva creación, o seguimos viviendo de la misma forma que antes?

Que el Señor tenga misericordia de nosotros y nos revele a su Hijo, por amor de su Nombre. Que nos conceda amarlo con todas nuestras fuerzas, hasta dar la vida si es necesario. Amén.



viernes, 10 de julio de 2009

Se trata del corazón

Frecuentemente se piensa que el cristianismo se trata simplemente de "ser bueno", o de
"portarse bien". Sin embargo, va mucho más allá de eso. Se trata de una transformación constante de nuestro corazón, el centro mismo de nuestro ser, llevado a cabo por el Espíritu Santo de Dios, el mismo que levantó a Jesucristo de entre los muertos (Ef. 1:20). Esta transformación está acompañada
por el arrepentimiento de nuestros pecados y la fe en el Santo Evangelio del Señor.

En esta entrada la intención es hacer énfasis en que esa transformación no puede ser sólo externa, sino que debe tratarse de un cambio en nuestro corazón. Si sólo se da un cambio externo, una mera observancia legalista de la Palabra, estamos en el mismo nivel que los escribas y fariseos. Sin embargo, Jesucristo dijo: "Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt. 5:20). Es decir, si no hay un cambio interno, un "nuevo nacimiento" (Jn. 3:3), una "regeneración" (Tit. 3:5), en otras palabras, si no somos realmente una "nueva creación" (II Co. 5:17) no entraremos en el Reino de los Cielos.

El que piense que basta con cumplir externa y materialmente los mandamientos para ser salvo o santo, no ha entendido las palabras del Maestro. El sermón del monte nos demuestra que pecados como el homicidio, el adulterio y la fornicación pueden cometerse con el pensamiento (Mt. 5:21-30). Es decir, ante Dios puedo ser culpable de homicidio aunque de hecho nunca haya matado a nadie, o puedo ser un fornicario aunque físicamente sea virgen.

Dado lo anterior, es urgente que nos examinemos y nos probemos si estamos en la fe (II Co. 13:5). Si no tenemos la seguridad de que el Señor nos ha salvado, debemos clamar en oración hasta que Él nos responda. Esto por la advertencia que nos hace I Co. 6:9-10:

"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios".


Nos hemos acostumbrado a la cultura de lo instantáneo y lo automático, donde la paciencia no tiene lugar. No sabemos lo que es clamar por horas, madrugar orando, derramar nuestra alma ante el Señor. Lo más probable es que con oraciones de 5 minutos no logremos la edificación y el crecimiento espiritual que debemos experimentar. Lo mismo ocurrirá si destinamos el último momento del día cuando ya estamos agotados y el sueño nos vence.

Es necesario aclarar, eso sí, que en ningún caso se está promoviendo aquí la salvación por obras. No podemos ganarnos nuestra propia salvación, eso sería negar el sacrificio de Jesucristo (Gá. 2:21). De hecho, si confiamos en nuestros propios esfuerzos para limpiar nuestro corazón y vivir una vida santa, sólo conseguiremos una existencia de sufrimiento y desesperación, aparte de seguir siendo pecadores sin salvación. La única forma de que nuestro corazón sea limpio es confiando solamente en la obra del Espíritu Santo, a través de la oración, la lectura de la Palabra y la comunión con los santos. Repito: se trata de clamar, si es preciso reclamar (en una forma bíblica, como lo hace el salmista, por ejemplo) debemos hacerlo. Recomiendo mucho la lectura del libro de Salmos, ya que contiene ejemplos bíblicos de oración y adoración, y nos enseña sobre la limpieza de corazón y el temor de Dios.

Es el estado de nuestro corazón lo que determinará si somos cristianos genuinos o meros sepulcros blanqueados. Es lo que hacemos en la intimidad, cuando nadie nos ve, es lo que vemos en el espejo cuando estamos solos, es lo que ocupa nuestra mente y nuestros pensamientos más recónditos lo que finalmente nos dirá en qué estado nos encontramos.

Expondré algunos textos bíblicos que nos hablan sobre la limpieza del corazón, y veremos cuán importante es:

"Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios" Mt. 5:8.

"¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
El limpio de manos y puro de corazón;" Sal. 24:3-4a.

"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida". Pr. 4:23.

"Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: [...] El corazón que maquina pensamientos inicuos" Pr. 6:16, 18a.

"Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Mas los perfectos de camino le son agradables." Pr. 14:20.

"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" He. 12:14

En resumen:
1.- El cristianismo no sólo consiste en una conducta externa, sino principalmente en un cambio interno, del corazón.
2.- Ese cambio -INSISTO- sólo puede llevarlo a cabo el Espíritu Santo, y nunca nuestros propios esfuerzos.
3.- Si ese cambio no se ha producido en nuestra vida, debemos orar hasta que el Señor nos responda. Tengamos en cuenta aquí lo siguiente:

"Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá" Lc. 11:9-10.

"Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado" Ro. 10:11.


¡Así es! Quizás ud. dirá: "es fácil decirlo, yo he orado muchas veces pero no recibo respuesta". Déjeme decirle que entonces no ha clamado suficiente, y le insto a seguir todo el tiempo que sea necesario, y verá que el Señor responderá. De hecho, en este momento me estoy predicando a mi mismo. En estos días me encuentro en ese hermoso período de espera en el Señor, simplemente confío en que el es fiel a su promesa, y es por eso que el terminará la obra que comenzó en mí (Fil. 1:6), y me guardará por su poder a través de la fe para alcanzar salvación (I P. 1:5). Mi confianza por primera vez no está en mis esfuerzos, sino en Él. ¡Bendito Sea! En este momento estoy esperando su salvación en silencio (Lm. 3:26), sabiendo que en ningún modo seré avergonzado porque he creído en su nombre.

Como dice el salmista, "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí." (Sal. 51:10). Confío en su fidelidad, Él no quebrantará su promesa. Amén.

Que el Señor nos de paciencia y perseverancia para aguardar su salvación en silencio, sabiendo que Él no quebrantará su Palabra. Amén.

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Los dejo con un extracto de una EXCELENTE predicación del Pastor Henry Tolopilo, del ministerio "Gracia a Vosotros". Visite www.gracia.org.


jueves, 2 de julio de 2009

El Pecado Sexual

El tema en cuestión es bastante complejo, dada su inmensa ocurrencia aun entre cristianos. Lamentablemente no se podrá hacer un tratamiento exhaustivo del asunto, pero sí se pueden trazar líneas generales de acuerdo a las Escrituras. Dejemos que la Biblia hable por sí misma:

"Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios." Ef. 5:3-5.


"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis [...]

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios" Gá. 5:16-17, 19-21.


"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios" 1 Co. 6:9-10.


"Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" 1 Co. 6:18-19.


"Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación" 1 Tes. 4:3.


¿Pero basta con apartarse externamente de estos pecados para ser libre de ellos? ¿Qué pasa si una persona no tiene relaciones con otra, pero sí piensa en ello? Dejemos que Jesús responda:


"Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno" Mt. 5:27-30.


¿Por qué no habría de ocurrir lo mismo con la fornicación? Es obvio que si una persona ve pornografía, o fantasea con otras personas en su mente, ya ha cometido fornicación según el principio que podemos extraer de este pasaje.

Si estos pecados están presentes en nuestra vida, es urgente que los extirpemos, orando al Señor Todopoderoso que nos libre de cometerlos. Esto porque como ya hemos visto, los que practican estas cosas no tendrán herencia en el Reino de los Cielos. ¿No es suficiente esta sola razón para hacernos temblar y apartarnos de esta inmundicia para siempre?

El Señor será fiel para librar a quienes se lo pidan:


"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho" 1 Jn. 5:14-15.


Hemos visto que la voluntad de Dios es nuestra santificación, que nos apartemos de fornicación (1 Tes. 4:3). Entonces, podemos tener absoluta certeza de que si pedimos que nos libre de este pecado, Él lo hará. Es urgente que si alguno está preso en las garras del pecado sexual, clame al Señor para ser liberado. ES UN ASUNTO DE VIDA O MUERTE.


"Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová" Lm. 3:25-26.


"Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí." Sal. 51:10.


Sé paciente en esperar la salvación del Señor, busca y llama hasta que te responda, Él es fiel en cumplir su Palabra. Bendito sea por los siglos de los siglos. Amén.


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Los dejo con unos videos elaborados por el hermano Mariano Godoy para este blog, en base a una predicación del Pastor Henry Tolopilo. Espero en Dios que sea de bendición.

PARTE I




PARTE II