Nuestra motivación es glorificar a Dios mediante la exposición fiel de su Palabra. Encomendamos este humilde trabajo al Señor, y rogamos la guía constante de su Santo Espíritu, el mismo que inspiró toda Escritura (II Ti. 3:16).
Que el Señor Todopoderoso nos colme de gracia y del conocimiento de su Hijo Jesucristo. Amén.
¡Huyamos de las congregaciones que están deformando y prostituyendo el Santo Evangelio de Dios! No importa cuán cómodos nos sintamos, o la tranquilidad que nos brinde si están proclamando mentiras. Como dice el Apóstol Pablo:
"Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos" Ro. 16:17
Los dejo con un excelente video, que sea de edificación en el Espíritu.
Es un hecho que el arrepentimiento es ordenado en la Biblia:
"El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio." Mr. 1:15
"Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" Lc. 13:3
"Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos" Hch. 17:30-31.
Teológicamente, el arrepentimiento antes que ser una condición para salvación, es realmente una manifestación de ella, ya que evidencia la obra regeneradora del Espíritu Santo en nuestro corazón, al igual que la fe (Fil. 1:29). Esto se demuestra en que el arrepentimiento es concedido por Dios:
"Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: !De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!" Hch. 11:18.
"que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad" 2 Tim. 2:25
Entonces, cuando el arrepentimiento se produce es una manifestación de lo que describe el profeta Ezequiel:
"Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra." Ez. 36:26-27
El arrepentimiento es evidencia de que el Señor ha transformado nuestro corazón de uno que era enemigo de sus preceptos (Col. 1:21) a uno sensible a la Palabra de su Señor ("de carne"). Nótese la soberanía de Dios en todo esto, siendo sólo Él quien tiene el control completo de la situación.
Por todo lo anterior, es necesario que nos examinemos (2 Co. 13:5), e inquiramos si tenemos ese arrepentimiento para vida. Hay pocas situaciones más desastrozas que la de aquella persona que cree haber alcanzado salvación, que cree haberse arrepentido genuinamente cuando en realidad no conoce el arrepentimiento verdadero.
¿Nos hemos apartado del pecado por amor a Cristo? ¿Hay un cambio en nuestra vida? ¿Somos realmente nuevas criaturas? ¿Es nuestro arrepentimiento genuino, o se trata de una mera ilusión? ¿Estamos creciendo en arrepentimiento y santidad?
Roguemos a Dios por misericordia y gracia, y porque podamos crecer en arrepentimiento y en conocimiento de su Hijo Jesucristo.
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Los dejo con una predicación de Charles Spurgeon sobre falsos arrepentimientos. El audio está tomado de esta página. LES RUEGO QUE LA ESCUCHEN, es fundamental que tengamos claras estas verdades.
"Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos [...]
¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él [...]
El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. El que no me ama, no obedece mis palabras". Jn. 14: 15,21,23.
¿Amamos realmente a Cristo? ¿Es nuestra vida un reflejo de nuestro amor por Él, o sólo es la demostración de que nuestra confesión de fe es hipócrita? ¿Somos una nueva creación, o seguimos viviendo de la misma forma que antes?
Que el Señor tenga misericordia de nosotros y nos revele a su Hijo, por amor de su Nombre. Que nos conceda amarlo con todas nuestras fuerzas, hasta dar la vida si es necesario. Amén.
Frecuentemente se piensa que el cristianismo se trata simplemente de "ser bueno", o de
"portarse bien". Sin embargo, va mucho más allá de eso. Se trata de una transformación constante de nuestro corazón, el centro mismo de nuestro ser, llevado a cabo por el Espíritu Santo de Dios, el mismo que levantó a Jesucristo de entre los muertos (Ef. 1:20). Esta transformación está acompañada
por el arrepentimiento de nuestros pecados y la fe en el Santo Evangelio del Señor.
En esta entrada la intención es hacer énfasis en que esa transformación no puede ser sólo externa, sino que debe tratarse de un cambio en nuestro corazón. Si sólo se da un cambio externo, una mera observancia legalista de la Palabra, estamos en el mismo nivel que los escribas y fariseos. Sin embargo, Jesucristo dijo: "Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt. 5:20). Es decir, si no hay un cambio interno, un "nuevo nacimiento" (Jn. 3:3), una "regeneración" (Tit. 3:5), en otras palabras, si no somos realmente una "nueva creación" (II Co. 5:17) no entraremos en el Reino de los Cielos.
El que piense que basta con cumplir externa y materialmente los mandamientos para ser salvo o santo, no ha entendido las palabras del Maestro. El sermón del monte nos demuestra que pecados como el homicidio, el adulterio y la fornicación pueden cometerse con el pensamiento (Mt. 5:21-30). Es decir, ante Dios puedo ser culpable de homicidio aunque de hecho nunca haya matado a nadie, o puedo ser un fornicario aunque físicamente sea virgen.
Dado lo anterior, es urgente que nos examinemos y nos probemos si estamos en la fe (II Co. 13:5). Si no tenemos la seguridad de que el Señor nos ha salvado, debemos clamar en oración hasta que Él nos responda. Esto por la advertencia que nos hace I Co. 6:9-10:
"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios".
Nos hemos acostumbrado a la cultura de lo instantáneo y lo automático, donde la paciencia no tiene lugar. No sabemos lo que es clamar por horas, madrugar orando, derramar nuestra alma ante el Señor. Lo más probable es que con oraciones de 5 minutos no logremos la edificación y el crecimiento espiritual que debemos experimentar. Lo mismo ocurrirá si destinamos el último momento del día cuando ya estamos agotados y el sueño nos vence.
Es necesario aclarar, eso sí, que en ningún caso se está promoviendo aquí la salvación por obras. No podemos ganarnos nuestra propia salvación, eso sería negar el sacrificio de Jesucristo (Gá. 2:21). De hecho, si confiamos en nuestros propios esfuerzos para limpiar nuestro corazón y vivir una vida santa, sólo conseguiremos una existencia de sufrimiento y desesperación, aparte de seguir siendo pecadores sin salvación. La única forma de que nuestro corazón sea limpio es confiando solamente en la obra del Espíritu Santo, a través de la oración, la lectura de la Palabra y la comunión con los santos. Repito: se trata de clamar, si es preciso reclamar (en una forma bíblica, como lo hace el salmista, por ejemplo) debemos hacerlo. Recomiendo mucho la lectura del libro de Salmos, ya que contiene ejemplos bíblicos de oración y adoración, y nos enseña sobre la limpieza de corazón y el temor de Dios.
Es el estado de nuestro corazón lo que determinará si somos cristianos genuinos o meros sepulcros blanqueados. Es lo que hacemos en la intimidad, cuando nadie nos ve, es lo que vemos en el espejo cuando estamos solos, es lo que ocupa nuestra mente y nuestros pensamientos más recónditos lo que finalmente nos dirá en qué estado nos encontramos.
Expondré algunos textos bíblicos que nos hablan sobre la limpieza del corazón, y veremos cuán importante es:
"Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios" Mt. 5:8.
"¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
El limpio de manos y puro de corazón;" Sal. 24:3-4a.
"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida". Pr. 4:23.
"Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: [...] El corazón que maquina pensamientos inicuos" Pr. 6:16, 18a.
"Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Mas los perfectos de camino le son agradables." Pr. 14:20.
"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" He. 12:14
En resumen:
1.- El cristianismo no sólo consiste en una conducta externa, sino principalmente en un cambio interno, del corazón.
2.- Ese cambio -INSISTO- sólo puede llevarlo a cabo el Espíritu Santo, y nunca nuestros propios esfuerzos.
3.- Si ese cambio no se ha producido en nuestra vida, debemos orar hasta que el Señor nos responda. Tengamos en cuenta aquí lo siguiente:
"Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá" Lc. 11:9-10.
"Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado" Ro. 10:11.
¡Así es! Quizás ud. dirá: "es fácil decirlo, yo he orado muchas veces pero no recibo respuesta". Déjeme decirle que entonces no ha clamado suficiente, y le insto a seguir todo el tiempo que sea necesario, y verá que el Señor responderá. De hecho, en este momento me estoy predicando a mi mismo. En estos días me encuentro en ese hermoso período de espera en el Señor, simplemente confío en que el es fiel a su promesa, y es por eso que el terminará la obra que comenzó en mí (Fil. 1:6), y me guardará por su poder a través de la fe para alcanzar salvación (I P. 1:5). Mi confianza por primera vez no está en mis esfuerzos, sino en Él. ¡Bendito Sea! En este momento estoy esperando su salvación en silencio (Lm. 3:26), sabiendo que en ningún modo seré avergonzado porque he creído en su nombre.
Como dice el salmista, "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí." (Sal. 51:10). Confío en su fidelidad, Él no quebrantará su promesa. Amén.
Que el Señor nos de paciencia y perseverancia para aguardar su salvación en silencio, sabiendo que Él no quebrantará su Palabra. Amén.
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Los dejo con un extracto de una EXCELENTE predicación del Pastor Henry Tolopilo, del ministerio "Gracia a Vosotros". Visite www.gracia.org.
El tema en cuestión es bastante complejo, dada su inmensa ocurrencia aun entre cristianos. Lamentablemente no se podrá hacer un tratamiento exhaustivo del asunto, pero sí se pueden trazar líneas generales de acuerdo a las Escrituras. Dejemos que la Biblia hable por sí misma:
"Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningúnfornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios." Ef. 5:3-5.
"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis [...]
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios" Gá. 5:16-17, 19-21.
"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios" 1 Co. 6:9-10.
"Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" 1 Co. 6:18-19.
"Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación" 1 Tes. 4:3.
¿Pero basta con apartarse externamente de estos pecados para ser libre de ellos? ¿Qué pasa si una persona no tiene relaciones con otra, pero sí piensa en ello? Dejemos que Jesús responda:
"Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno" Mt. 5:27-30.
¿Por qué no habría de ocurrir lo mismo con la fornicación? Es obvio que si una persona ve pornografía, o fantasea con otras personas en su mente, ya ha cometido fornicación según el principio que podemos extraer de este pasaje.
Si estos pecados están presentes en nuestra vida, es urgente que los extirpemos, orando al Señor Todopoderoso que nos libre de cometerlos. Esto porque como ya hemos visto, los que practican estas cosas no tendrán herencia en el Reino de los Cielos. ¿No es suficiente esta sola razón para hacernos temblar y apartarnos de esta inmundicia para siempre?
El Señor será fiel para librar a quienes se lo pidan:
"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho" 1 Jn. 5:14-15.
Hemos visto que la voluntad de Dios es nuestra santificación, que nos apartemos de fornicación (1 Tes. 4:3). Entonces, podemos tener absoluta certeza de que si pedimos que nos libre de este pecado, Él lo hará. Es urgente que si alguno está preso en las garras del pecado sexual, clame al Señor para ser liberado. ES UN ASUNTO DE VIDA O MUERTE.
"Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.
Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová" Lm. 3:25-26.
"Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí." Sal. 51:10.
Sé paciente en esperar la salvación del Señor, busca y llama hasta que te responda, Él es fiel en cumplir su Palabra. Bendito sea por los siglos de los siglos. Amén.
Los dejo con unos videos elaborados por el hermano Mariano Godoy para este blog, en base a una predicación del Pastor Henry Tolopilo. Espero en Dios que sea de bendición.
El asunto en cuestión es por lo general ignorado o malinterpretado por muchos cristianos; sin embargo, es fundamental que tengamos claro qué es lo que ocurrió en la cruz, qué efectos tuvo el sacrificio de Cristo. Debemos aclarar primeramente que cuando la Biblia habla de justificación, se refiere a "hacer justo", o "convertir en justo". Entonces, cuando dice que somos "justificados por fe" (Ro. 3.28; 5:1; Gá. 2:16, 21; 3:11), se refiere a que Dios ha declarado legalmente que ante Él somos considerados justos por creer en Jesús.
Lo anterior está íntimamente ligado con la imputación que se nos hace de la justicia de Cristo. Dejemos que la Biblia hable por sí misma:
"En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; porque el que muere queda liberado del pecado.Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él. Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él" Ro. 6:5-9.
"Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús." Ro. 3:21-26.
"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" 2 Co. 5:21.
"Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)" Gá. 3:13.
Es decir, Cristo efectivamente fue hecho una masa de pecado, literalmente crucificándonos con Él, para que también viviéramos con Él.
Por otra parte, nos traspasó su justicia, es decir, su cumplimiento perfecto de la ley, para que a través de ella pudiéramos entrar al Reino de los Cielos. Es por esto que el Padre ya no ve nuestro pecado, sino la justicia de Jesucristo.
"¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros." Ro. 8:33-34.
La pregunta de Pablo aquí es simplemente retórica, es decir, implica una respuesta obvia. Dado que el Señor nos compró con su sangre y asegura nuestra completa salvación, ya nadie puede acusar a los escogidos de Dios. Esta es una de las verdades más preciosas de la Biblia, y es necesario que sea conocida al detalle por cada uno de nosotros. Invito a cada uno de los lectores a indagar sobre este tema en las Escrituras, dado que es fundamental que lo conozcamos.
Reflejemos lo que ocurrió en la cruz con un esquema:
Para terminar, los dejo con un estudio de RC Sproul sobre este tema. Aquí se profundizan algunos aspectos de lo que he expuesto, y recomiendo mucho que lo vean.
Sin duda vivimos días difíciles: la cristiandad está en declive, la doctrina se diluye, el mundo entra con alfombra roja en las congregaciones, y el nombre de Dios es blasfemado por doquier. Sin embargo, aunque muchas veces somos aborrecidos por nuestra fe y tenemos que soportar algunos malos ratos y desilusiones, aún no hemos sido perseguidos militarmente, como ocurre en otras naciones donde el cristianismo como culto está prohibido.
La persecución sin duda es una instancia amarga y dolorosa, pero tiene un aspecto muy positivo: depura la iglesia de toda hipocresía y falsa piedad. Aquellas personas que sólo profesan ser cristianas, que nunca han pagado un precio por tal declaración de fe, que siguen viviendo de forma mundana y carnal; ante una dolorosa persecución desaparecerán de las congregaciones, y sólo se quedarán los que están dispuestos realmente a negarse a sí mismos, tomar su cruz e ir en pos de Cristo.
La Biblia nos muestra a la persecución como un privilegio que no somos dignos de gozar:
"Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él" Fil. 1:29.
"Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre" Hch. 5:40-41.
"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas" Stg. 1:2.
"Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo.Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes." 1 P. 4:12-14 NVI.
"Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros." Mt. 5:10-12.
Es más, en las Escrituras se nos asegura que sufriremos persecución si queremos seguir a Jesucristo:
"Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución" 2 Ti. 3:12.
"Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será ocasión para dar testimonio.
Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas" Lc. 21:12-19.
Y tú, si supieras que decir "creo en Jesucristo" te costaría tu cabeza, ¿Te mantendrías firme en tu fe o preferirías seguir viviendo?
Que el Señor nos fortalezca en santidad, discernimiento y gracia, para que abundemos en el conocimiento de su Hijo Jesucristo. Amén.
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Los dejo con un testimonio de persecución a los cristianos en China. Me quedo con la siguiente frase del Pastor John MacArthur:
"La debilidad de la iglesia en América, la superficialidad, la frivolidad, la hipocresía de la iglesia, está directamente relacionada con la ausencia de algún costo o precio por ser cristiano"
PS: algunas humildes correcciones a la traducción:
Donde dice: "la sangre de los asesinatos es la semilla de la iglesia", debe decir: "la sangre de los mártires es la sangre de la iglesia...". Esto se explica porque la palabra para "asesinatos" ("murders"), suena muy parecido a la palabra para "mártires" ("martyrs").
Donde dice: "La debilidad de la iglesia en América, la superficialidad, la oscuridad..."; debe decir "frivolidad" (shallowness) en vez de "oscuridad".